Mayo 2009




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Solitario, solidario, o totalitario…?

Algunas veces los seres humanos nos encontramos ante una encrucijada y tenemos que tomar una decisión para seguir adelante.

Nuestras vidas se enredan, entonces, en la dificultad que significa escoger una opción entre las que se presenten.

Para muchos, la vida misma se ha vuelto eso, una encrucijada, donde los caminos parecen no estar muy claramente definidos.

Sin embargo, actualmente nuestro destino parece estar asociado a tres conceptos que marcan rutas diferentes. Podemos elegir entre seguir el camino de manera solitaria, o solidaria, o totalitaria.

Son los caminos del aislamiento, o del compromiso con los demás, o del sometimiento al miedo. Son tres opciones diferentes y pareciera que una de ellas finalmente tendremos que adoptar.

Esa decisión, como casi todas, debe tomarla cada quien con su propia conciencia. Podrá consultarla, pero al final será responsabilidad solamente de quien debe tomarla.

“Las grandes decisiones – escribía Fernando Chumaceiro – son aquellas que pueden cambiar el curso de una vida. En el ciclo vital de cualquier hombre y en el de todos los hombres, llega alguna vez el momento de las encrucijadas, en que la vida se bifurca y hay que escoger uno u otro rumbo, sea el de continuar el que se trae o el de girar hacia otros horizontes, como la decisión del navegante que, solo, en la inmensidad del océano, sin más compañía que las estrellas, debe decidir hacia dónde dirigir la proa de su esfuerzo.”

Pero el mismo autor también nos deja un consejo: “Siempre acertará aquél que la dirija hacia la dirección donde él crea que Dios se encuentra, porque al final de la travesía El estará allí, esperándole.” (*)

Y ¿En dónde nos estará esperando Dios? ¿Por el camino del aislamiento y abandono a los demás? ¿O por el sendero de la solidaridad, al compartir y unir esfuerzos con los otros? ¿O por la vía del sometimiento, por miedo a defender nuestros derechos, ante el autoritarismo y la opresión?

Uno puede ser un solitario, apartándose de los demás (Porque no me interesan); o compartir y hacerse solidario con una causa común (Porque si me preocupan); o ser cómplice de un sistema totalitario (Que requiere de los sometidos para poder subsistir)

Cada quien que elija su camino... de encuentro con Dios.

Gustavo Pérez Ortega


(*) “Sólo para creyentes” Diario de Caracas, Domingo 13 de marzo de 1994

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